Si el lector tiene a bien echar a volar su fantasía sensorial, le invito a intuir virtualmente una ginebra enraizada en el paisaje japonés. De Kioto, por ejemplo… ¿Limpia como el aire del monte Kurama, quizás? ¿Con el fresco aroma de yuzu y un toque de sansho –la pimienta nipona– que persiste como la neblina matinal en un bosque de bambú? ¿Rematada tal vez por el final especiado y ligeramente cálido del jengibre?

Pues ahora le sugiero echar mano a una botella de Ki No Bi, el primer Dry Gin auténticamente japonés, que por fin ha llegado a España, para constatar que nuestra ensoñación organoléptica no iba mal encaminada.Hete ahí, justamente, la intención de los fundadores de The Kyoto Distillery Company, David Croll y Marcin Miller, quienes antes de lanzarse en esta aventura llevaban veinte años trabajando en el posicionamiento de cervezas artesanas, whiskies y ginebras super-premium en Japón, a través de su propia empresa, Number One Drinks.